Hacia Pentecostés, aprendemos con San Basilio

1- Su gozo, y de ahí también la importancia, por quienes se interesan en asuntos teológicos.
2- La acción del Espíritu Santo.

En la carta 159 de San Basilio se percibe que la gente laica (como lo eran Eupaterio y su hija), además de los clérigos, se interesaba en asuntos teológicos.

Y san Basilio dice:

“Ciertamente, podrán imaginar ustedes mismos el gozo que sentí al recibir su carta, aunque más no sea por su contenido. ¿Qué podría haber más grato para un hombre, cuyo deseo es el de comunicarse con personas que tienen siempre temor de Dios, y compartir sus bendiciones, que recibir una carta como esta, en la que se hacen preguntas para conocer a Dios? Pues si para nosotros “el vivir es Cristo” (Flp 1.21), entonces nuestras palabras deben versar sobre Cristo, todos nuestros pensamientos y obras deben depender de sus mandamientos, y nuestra alma debe reproducir su imagen. Por tanto, me regocijo que me pregunten acerca de tales asuntos, y felicito a quienes lo hayan hecho.”

Y entre otras cosas explica:

“La criatura es esclava, pero el Espíritu libera (cfr Ro 8.21; 2 Co 3.17);
la criatura necesita que le den vida, pero el Espíritu es el Dador de vida (cfr Jn 6.63);
la criatura necesita que se le enseñe, pero el Espíritu es quien enseña (cfr Jn 14.26);
la criatura es santificada, pero el Espíritu es el que santifica (cfr Ro 15.16; 1 Co 6.11).”

Y antes de finalizar agrega:

“Que este breve resumen les sea suficiente, amigos píos, porque a partir de pequeñas semillas podrán cultivar la cosecha más grande de la piedad, junto con la ayuda del Espíritu Santo. «Da al sabio una ocasión, y será más sabio».” (Pr 9.9).

Ven Espíritu Santo para liberar, dar vida, enseñar, Santificar. Que gustemos y nos interesemos, cada día más, por las cosas de Dios. Rezo por ti y me encomiendo a tus oraciones.

Hna. Monica Jaciuk, OSBM

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